Las causas del declive de esta especie son tanto naturales (por la propia biología de la especie y el estado de sus poblaciones) como de origen antrópico. Entre las primeras destacan las siguientes (Blasco et al., 2010, Ministerio de Medio Ambiente, 2007, Decreto 40/2008, Güemes et al., 2009):
  • Bajo número de ejemplares de las poblaciones: la mayoría de las poblaciones no superan el MVP propio de la especie. Esto provoca además que las poblaciones tengan una elevada vulnerabilidad a procesos estocásticos, y que la probabilidad de polinización sea escasa.
  • Fuerte aislamiento interpoblacional, que dificulta mucho el intercambio genético. Esto pone de relieve la necesidad de preservar la individualidad de cada una de las poblaciones, para asegurar la conservación de la totalidad de la variabilidad genética.
  • Escaso reclutamiento, individuos por lo general de avanzada edad (sobre todo en las poblaciones alicantinas).
  • Particularidades de su biología reproductiva: el sistema de dispersión de semillas barócoro no es el más adecuado para medios verticales.
  • Fuerte competencia con otras especies rupícolas como Scabiosa saxatilis.
  • Eventos ambientales extremos: sequías en exposiciones soleadas, exposición directa a temporales marítimos, sol y salitre, incendios y desprendimientos. Las sequías son especialmente problemáticas en las poblaciones de Ibiza, en algunas de las cuales se ha observado no fructificación de ejemplares que han desarrollado escapo floral al secarse las flores en primaveras con falta de precipitaciones, y ejemplares adultos que han muerto al final del verano.
  • Predación por ratas, conejos y posiblemente por caracoles o larvas. En l’Illot de la Mona, en Cova de les Cendres y en algunas poblaciones de Ibiza se han confirmado episodios de corta de tallos floríferos por mamíferos.
  • Enfermedades (hongos).
En cuanto a las amenazas antrópicas, podrían destacarse las siguientes:
  • Recolección: Numerosos botánicos coincidieron en culpar al coleccionismo de su extinción en el Peñón de Ifach. No obstante, la mayor sensibilidad conservacionista actual y las medidas de protección y conservación aplicadas, han reducido considerablemente esta amenaza.
  • Fuerte predación por cabras en la población de Es Vedrà. También se han observado ataques de gasterópodos terrestres en las plantaciones reintroducidas de Silene hifacensis en substratos no rocosos de la Marina Alta.
  • Introducción de especies exóticas con capacidad de reproducción asexual: El cultivo de especies exóticas como los géneros Kalanchoe, Aloe, Aeonium, o Opuntia en jardines próximos a los roquedos donde crece Silene hifacensis, se considera una amenaza grave para su supervivencia. Esta problemática ya se ha observado en las inmediaciones de la población del Cap d’Or.
    • Destrucción y alteración del hábitat
– Urbanización del litoral: En algunos puntos del LIC ES5213018 (Penya-segats de la Marina), las urbanizaciones podrían afectar al hábitat de Silene de Ifac.
– Vías de escalada, incluso sobre poblaciones conocidas de la especie (Penyal d’Ifac, Morro de Toix, Cap d’Or).
Instalaciones de conducciones eléctricas, tuberías, etc., en paredes adecuadas para la especie.
Incremento de poblaciones de aves marinas, en particular de gaviota común (Larus cachinnans). Ha provocado que, en algunos enclaves donde la planta se distribuía originalmente – p.ej. en el Penyal d’Ifac – existan depósitos de excrementos sobre las repisas rocosas de los acantilados litorales. Este exceso de materia orgánica impide la reinstalación del taxón.